The Amazing Spider-Man 2
01.05.2014 09:02
Sentido arácnido
Nueva película de Spider-Man y nuevo videojuego. Activision continúa ofreciendo a los fans de la creación de Stan Lee unos trabajos de Beenox nos han dejado grandes videojuegos y otros más discretos. ¿A qué categoría pertenece The Amazing Spider-Man 2? A los segundos, a los olvidables espectáculos de balanceo entre rascacielos sin más atractivo que el de embutirse el traje rojo y azul.
Las secundarias son bastante peores por su sencillez y componente reiterativo. Salvar a una damisela en apuros de un coche en fuga puede tener más o menos gracia la primera vez, pero cuando resolvemos su QuickTime Event una y otra vez acabaremos cansados. Lo mismo se puede decir del resto de actividades que presenta la ciudad, que no son muchas, y que sólo servirán para ir desbloqueando unas mejoras para el protagonista no demasiado originales pero que ayudan a dotar a The Amazing Spider-Man 2 del mínimo de profundidad exigible para un producto de estas características. ¿Para qué más sirven todos estos encargos secundarios? Para dos cosas. La primera de ellas es para construir elsistema de reputación, que se ha presentado como una de las grandes bazas del programa y que en realidad es un elemento bastante sencillo. Se trata de que si cumplimos con nuestro deber como superhéroe y vamos resolviendo los encargos secundarios nos hacemos con un nombre positivo entre la población, que venerará nuestro paso y que incluso nos vendrá bien a la hora de no ser perseguidos con especial énfasis por lasFuerzas Especiales que rondan Manhattan y que ayudan a dar algo de color a sus desérticas calles. Por otra parte también ayudará a completar el título al 100%, y disfrutar de sus desbloqueables.
De hecho el mismísimo Stan Lee, el creador de Spider-Man entre otros superhéroes, tiene su propia tienda de cómics en Manhattan, un lugar que descubriremos tras salvarle de un incendio y que podremos recorrer vestidos de civil. Ahí encontraremos los objetos que hayamos ido liberando, como las figuras u hojas de cómic que nos permitirán conocer más detalles sobre el universo del videojuego y también podemos echar un vistazo a diseños de los artistas del propio trabajo de Beenox. Además presenta la opción de practicar nuestros movimientos con la máquina recreativa, que no es sino un modo de entrenamiento encubierto. La casa de Tía May presenta un diseño parecido y también la pateamos sin el emblemático traje de hombre araña. Aquí podemos ataviarnos con distintas prendas como la del juego del 2012 o la de Spider-Man Noir entre otras, y también podremos echar un vistazo a la galería de fotos colgada de la pared para repetir cualquiera de las misiones que ya hemos llevado a cabo.
Manhattan Bajo Amenaza -Gráficos y Sonido-
A nivel visual The Amazing Spider-Man 2 no es un juego que sea capaz de sorprendernos. Se ha vendido durante la fase promocional que el hecho de ser el primer videojuego del superhéroe destinado a la nueva generación de videoconsolas sería un elemento capaz de proporcionarnos grandes alegrías, sin embargo lo cierto es que o bien por la precipitación que podemos intuir en su desarrollo o por el lastre tecnológico que siguen suponiendo las máquinas del anterior ciclo, el resultado no está a la altura de lo esperado.
Desde el punto de vista artístico el juego es previsible. No hay grandes noticias en este sentido ni para lo bueno ni para lo malo, y se apuesta por un área urbana bastante estándar en cuanto al decorado, con una densidad de población y vehículos muy escasa, y por unos personajes esbozados sin gran brillantez. Quizá esperábamos algo más de emoción en el acabado de los enemigos, bastante estándar tanto en los esbirros como en los supervillanos, pero sí hemos quedado más que satisfechos con el propio Spider-Man.
Eso se debe a que Peter Parker, enfundado en su traje, presenta un aspecto estupendo, y se nota que ha sido la obsesión de Beenox a la hora de conformar el apartado estético del programa. Su modelado es muy bueno e incluso sus animaciones, sin ser nada del otro mundo, están a buena altura. Lamentablemente no podemos decir lo mismo de todos los demás con, incluso, el protagonista vestido de paisano con un acabado de inusitadas carencias y caracterizado por unos movimientos ortopédicos, robóticos y para nada naturales. Tanto en lo visual como en lo jugable da la sensación de que la parte del héroe vestido "de civil" ha sido un apósito introducido sin mucho convencimiento por parte de sus responsables.
En todo lo tocante a lo puramente tecnológico el juego se mueve sin muchos problemas en torno a las 30 imágenes por segundo en las versiones de consolas del pasado ciclo, con un acabado general bastante discreto incluso para lo que hemos venido viendo en ese hardware en los últimos tiempos. Lo mismo podemos decir de las ediciones Next-Gen, netamente inferiores a lo que esperamos de un producto de carácter triple-A en Xbox One y PlayStation 4 que también se mueven en torno a los mismos valores en el frame-rate. La edición de PC, por su parte, es la más caprichosa de todas, con una mayor nitidez pero con una fluidez discutible y una optimización francamente cuestionable.
El programa cuenta con un relativamente generoso abanico de opciones estéticas a customizar por parte del usuario para que el programa en compatibles se muestre como deseemos: con alternativas a pormenorizar en cuanto a resolución, calidad de texturas, filtros y calidades para sombras, luz, renderizado o densidad de la urbe. ¿El problema? Es fácil lograr una fluidez espléndida en momentos puntuales, pero es difícil mantenerla puesto que oscila a menudo y nos castigará frecuentemente con inexplicables caídas. Lo que todas las ediciones comparten son unos tiempos de carga demoledores, que sembrarán de desesperación las transiciones entre el mapa abierto y las misiones.
En cuanto al audio, el título cuenta con una música más que aceptable aunque sin grandes resultados en cuanto a inspiración, y con un número de partituras algo limitado en cuanto a cantidad. Por lo demás esta producción llega a nuestro país traducida a nuestro idioma únicamente en los textos, y con unos efectos de audio que cumplen sus labores.





